martes, 5 de abril de 2016

Wir sind Berliners!

Hemos tomado prestada la famosísima cita del discurso de John F. Kennedy durante la Guerra Fría, “Ich bin Berliner” (“yo soy berlinés”) y la hemos adaptado al plural, pues hoy somos 21 españolitos los que nos sentimos un poco berlineses.


Esta primera jornada ha comenzado bien prontito: a las 7 de la mañana, todos estábamos en el aeropuerto, listos con nuestras tarjetas de embarque para despegar a las 8:45. Tres horas de viaje que han pasado rapidito (nos hemos cambiado de sitio, con alguna que otra bronca de las azafatas…) y nos han llevado a un Berlín desconocido: 23ºC! Sudaderas fuera y en manga corta todo el día. Alucinante.


Después de comprar nuestro abono de transporte de 3 días, hemos tomado el bus desde el aeropuerto de Tegel, dirección Puerta de Brandenburgo. Nueve paradas, casi de puerta a puerta porque nuestro Hostal se encuentra a 10 minutos a pie de la emblemática puerta de la ciudad. Un lujazo porque tenemos casi de todo al alcance de la mano: sitios históricos, restaurantes, centros comerciales, metro, autobús… ¡Nos encanta nuestro barrio! Así que después de dejar las maletas en consigna (el check-in era a las 3) nos hemos ido a ver la Puerta de Brandenburgo de cerca. Es el símbolo de Berlín por excelencia y desde su restauración en 2002, esta magnífica estructura neoclásica resplandece con más fuerza que nunca. Para su construcción, llevada a cabo por Carl G. Langhans entre 1789 y 1791, se tomaron como modelo los pórticos neoclásicos de Atenas. Desde el S. XIX ha sido testigo de numerosos eventos transcendentales, entre ellos, las dos Guerras Mundiales y el levantamiento del Muro durante la Guerra Fría, que la dejó en el lado soviético de la ciudad.


Después, también hemos pasado por el Memorial del Holocausto (del cual hablaremos mañana) y finalmente hemos podido comer ¡nos moríamos de hambre! Currywurst por aquí, pizza por allá… Justamente en frente del Memorial; cosa que puede quitar un poco el hambre por lo que el monumento significa… pero que no ha sido nuestro caso porque ya hemos dicho que teníamos muuucha hambre.


De vuelta al hotel, parada de rigor en el supermercado a por agua y otros víveres para nuestra supervivencia (tales como unas pinzas de depilar o maquillaje… ¡fundamentales para aguantar 4 días en Berlín!). Ya de vuelta en el hotel, nos hemos instalado, hemos podido descansar un ratito (muy corto, la verdad) y a las 5 de la tarde hemos puesto rumbo al Parlamento alemán o Reichstag.


Éste es uno de los edificio más simbólicos de Berlín, y fue construido entre 1884 y 1894 por Paul Wallot como orgullosa manifestación del Reich. Fue destruido por un incendio en 1933, y las acusaciones vertidas sobre los comunistas aceleraron la caza de brujas emprendida por los nazis. El edificio sufrió graves daños cuando los rusos entraron en Berlín al final de la II Guerra Mundial… hasta tomar su aspecto actual en 1999, cuando tras cinco años de trabajo, Sir Norman Foster transformó el Reichstag en un moderno salón de congresos coronado por una preciosa cúpula de cristal. Es esta última la que hemos tenido la suerte de poder visitar tranquilamente, a nuestro aire y sin prisas, con una estupenda audioguía en español.


La cúpula tiene una rampa ascendente que bordea el interior y te permite contemplar la ciudad desde un punto de vista único. Hemos podido ver desde arriba, entre otros, el Hospital Charité (creado en 1710 para cuidar de las víctimas de la peste), el edificio Marie-Elisabeth Lüders (actual biblioteca del Parlamento), la antigua Oficina de Patentes (hoy oficinas del Parlamento), la Torre del Televisión y Comunicaciones, la Catedral de Berlín, el Ayuntamiento de la ciudad, la catedral de St. Hedwig’s, la Academia de Bellas Artes, el Memorial del Holocausto, la Puerta de Brandenburgo, el Auditorio de la Filarmónica Berlinesa, el Monumento a los Soviéticos caídos y la Plaza Postdamer ¡entre muchas otras cosas! Han sido a estos dos últimos sitios hacia donde hemos dirigido nuestros pasos.


El primero es un gigantesco monumento, descubierto en 1995, y flanqueado por los dos primeros tanques que entraron en la ciudad, y que recuerda a los más de 300.000 soldados soviéticos que perecieron en la batalla de Berlín al final de la II Guerra Mundial. La vasta columna diseñada por Nicolai Sergiejev se esculpió con mármol, mientras que el impresionante soldado de bronce que la corona, nos recuerda a los más de 2.500 soldado que hay enterrados bajo el monumento y en el parque de alrededor… sobre el cuál nos encontrábamos nosotros de pie. Encoje el alma, ¿no?


Depués, y como última visita del día, Postamer Platz; que nos ha hecho sentir la energía del nuevo Berlín. Aunque ahora también tiene muchísima vida, en la década de los 20 del siglo pasado, fue la plaza más activa de Europa. Surgió en 1831 a partir de un parque y su nombre viene de una de las puertas de la ciudad, Postdamer Tor. A principios del S.XX se convirtió en el centro de la vida nocturna de Berlín y se realizó la primera emisión de radio de Alemania en 1923. La plaza quedó casi totalmente destruida en abril de 1945, lo que la convirtió en un basto espacio a la sombra del muro de Berlín, donde los turistas occidentales situados en lo alto de la plataforma de observación, podían echar una mirada rápida sobre el muro. Ahora que éste ha caído, los turistas podemos contemplar en el suelo la línea de adoquines que marca el camino que trazaba este “muro de la vergüenza” y además, contemplar unos cuantos paneles del muro original. No sólo los hemos visto, sino que sumándonos a lo que ya es tradición, algunos han pegado su chicle sobre el mismo y otros hemos dejado una firmita. Nuestro pequeño grano de arena a la historia de Europa.


¡Y qué alegría cuando hemos visto un centro comercial enorme justo en la plaza! Los profes hemos podido sentarnos un ratito (¡por fin!) a cenar y los demás, han hecho lo que más les gusta: COMPRAR (qué mal lo hubieran pasado algunos al otro lado del Muro…). Así que se han llevado el bocadillo o la hamburguesa para cenar en el hotel. Una ducha y a dormir, que aquí a las 22:00… se acaba la juerga ¡ya nos han advertido!

Os dejamos algunas de las fotos del día y nos despedimos para poder cargar las pilas, que mañana nos espera una jornada larga y cargada de actividades. ¡Buenas noches y hasta mañana!




No hay comentarios:

Publicar un comentario